Nuevo uniforme de patrullaje dron-textil

 El gobierno lanza un sistema de vigilancia de ultima generación que permite a drones y agentes trabajar en sincronía total para asegurar la paz y el orden en todo el territorio

En una rueda de prensa exclusiva, el Ministerio de Seguridad ha presentado oficialmente el Uniforme de Patrullaje Dron-Textil, la más reciente innovación en tecnología de seguridad. Este nuevo uniforme, desarrollado por el Departamento de Innovación en conjunto con los principales laboratorios de ingeniería textil, promete una vigilancia sin precedentes para proteger la estabilidad y la paz en las ciudades.

La clave de este uniforme es su tejido avanzado, que incorpora microchips capaces de conectarse a los drones de patrullaje en tiempo real. A partir de hoy, los agentes equipados con el Dron-Textil serán seguidos por drones programados para sincronizar cada movimiento con los uniformes. Esta conexión en tiempo real permite a los drones proporcionar a los agentes un “soporte visual 360°” que facilita el patrullaje y asegura una rápida respuesta en caso de detectar actividades inusuales.

“Es un avance sin igual en la historia de la seguridad pública,” declaró el Ministro de Seguridad, Raúl Menéndez. “Con el Dron-Textil, logramos una protección total de nuestros agentes en el terreno y una capacidad sin precedentes para monitorear cualquier actividad sospechosa.”

Este uniforme no solo responde a amenazas; también tiene capacidad para ejecutar maniobras defensivas mediante la intervención de los drones en situaciones de riesgo. Además, gracias a sus sensores de proximidad y su interconexión con la red de vigilancia nacional, el sistema puede rastrear movimientos y hacer seguimientos en cualquier parte del área urbana y suburbana.

Las pruebas piloto realizadas en sectores de alto riesgo demostraron la efectividad del Dron-Textil. En tan solo una semana, la seguridad en dichas zonas aumentó en un 30%, y se logró intervenir rápidamente en al menos cinco situaciones de actividad no autorizada, que de otro modo habrían pasado desapercibidas.







Por Valeria Navarro